miércoles, 15 de abril de 2009

Rumba en Cahuita!

si, xa sei que me retraso moito coas entradas do blog, pero é que cada vez me consume máis este ritmo de vida caribeño (me estáis estresaaaaaaaando) e me deixo levar pola calor, a tranquilidade...
e non vexades a forza coa que me chama a hamaca!!
pero bom, xa estou aquí con novidades, aventuras e algún que outro susto.
este capítulo ven con emocións fortes, así que poñédevos cómodas e cómodos e a ler.

Y me cambio al costarricense.

Después de la visita a Nicaragua, Ane, Leire y yo nos fuimos a pasar una semana al Caribe. Ya tenía ganas de conocer esta costa, porque me habían hablado mucho de sus playas, pero sobre todo de su gente, ya que es la parte del país en la que vive la mayor parte de la comunidad negra. Así que decidimos visitar Cahuita, Limón y Puerto Viejo de Talamanca.
La primera parada fue el pueblo de Cahuita. El pueblo en sí no tiene nada especial, es un lugar bastante turístico (y eso se nota mucho en los carteles que anuncian los menús de las sodas y restaurantes, las tiendas de souvenirs, las cabinas (habitaciones)...), pero en el Caribe esto es diferente, ya que aquí la población habla un idioma que se llama patois (se pronuncia patuá), que es una mezcla de inglés, español y francés. Con lo cual mucha población parece que habla inglés (bueno, su inglés).
La influencia Afro-caribeña en esta zona del país es total. La cultura rasta está increíblemente arraigada (llega un momento en el que odias a Bob Marley) y la población es súper tranquila y sonriente. Es un ambiente diferente al que te puedes encontrar en otras zonas del país (y el contraste con la costa pacífica es muy grande).


Y además Cahuita cuenta con un preciosísimo parque natural que bordea toda la costa durante unos 8 km de recorrido. La playa forma parte del parque, que viene siendo un sendero entre la playa y la selva vírgen. Durante el paseo puedes observar muchas aves y monos de cara blanca que, como están acostumbrados a las vistas, no se avergüenzan y se acercan mucho a la gente. Nosotras pudimos ver uno buscando comida en las palmeras, muy, muy cerca, veíamos la facilidad y rapidez con que movía las manos (además de disfrutar de su momento all bran, se cagó y meó delante de nuestras narices, que como dijo Leire, fue un momento muy entrañable).


En la mitad del recorrido hay un arrecife de coral precioso donde la gente va a hacer snorkel (tenéis que leerlo con acento yanky: snourkelllll), que viene siendo ponerse unas gafas de bucear y mirar el suelo del mar. Aunque si os digo la verdad no hace falta ni ponerse gafas, porque el agua es tan clara que te permite diferenciar perfectamente todo lo que tienes a tus pies.
Es una sensación única, el agua está a una temperatura buenísima y el cielo de un azul intenso... Además nosotras llegamos allí al atardecer y la luna (casi llena) ya estaba en lo alto del cielo. Y como no había nadie disfrutamos de un baño tranquilísimo... sentimos que el Caribe estaba allí para nosotras...
[he tenido este pensamiento egoísta bastantes veces en este país, supongo que debido a la conexión con la naturaleza que se tiene en lugares tan preciosos y vírgenes como los que estoy viendo].


Y en Cahuita, además de disfrutar de la preciosa playa y el parque nacional, también lo hicimos de su vida nocturna. Casi todas las noches había concierto reggae de un grupo de abueletes que hacían versiones de reggae, calypso, salsa, cumbia... muy divertidos. Nos pegamos unos buenos bailes...


Otro de los lugares que visitamos fue Limón. Pero no nos gustó tanto, porque es una ciudad fea, sucia, con muchos coches...
No hay mucho para ver además e su mercado y un par de edificios (el ayuntamiento y el banco nacional) de estilo colonial. Pero lo que me gustó de Limón fue su gente. Allí a penas se escucha a la gente hablando castellano, ya que la mayoría de la gente habla patuá. El 80% de la población es negra y se respira un ambiente diferente al resto del país.
Hay muchas tiendas, un mercado de artesanía y un puerto bastante grande, que en el s. XIX hizo de Limón el centro neurálgico del país, ya que de ahí zarpaban los barcos llenos de bananos y café para la exportación. El país vivió del comercio bastantes años (hasta que llegaron las empresas yankis y europeas a explotarlo).
Por cierto, se dice que el nombre de la ciudad puede venir de la gran cantidad de limoneros que hay en la provincia o debido al arribo del colonizador (y exterminador) Miguel de Limón de España.



Ahora es una ciudad poco turística y poco cuidada también (los diferentes terremotos que sufrió el país le afectaron mucho), pero además existe mucha delincuencia debido sobre todo al tráfico de drogas.


Y la última parada en nuestra aventura caribeña fue Puerto Viejo de Talamanca. Este sí que es un pueblo feo, totalmente turístico, lleno de hostales, campings, restaurantes, tiendas y bares. Pero en sus alrededores hay muchas playas preciosas.
Nosotras nos establecimos en el camping más barato que encontramos y establecimos allí el campamento base. Y desde Puerto Viejo nos movimos haciendo auto stop.



Fuimos a Playa Chiquita, una playa preciosa y súper tranquila. De arena blanca y agua cristalina. Y otro día a Punta Uva. Es una playa más grande y con más gente (pero gente de Costa Rica) y en la cual hay una peña desde la que se pude ver toda la playa y la inmensidad del mar (además de una culebra que casi mata del susto a Leire y una arañota enorme. Y sí, no me desmayé ni nada, incluso me atreví a hacerle una foto!!! Creo que ahora puedo decir que superé mi aracnofobia).


Y un día que pasamos tranquilas en la playa, tiradas al sol, durmiendo, leyendo, recreándonos... se nos acercaron dos niños (de unos 8 y 10 años) a vendernos empanadillas. No les compramos nada, pero se quedaron por allí rondando, mirándonos... En un momento que y estaba leyendo, con mi mochila debajo de la cabeza, vino uno de los niños (jodido bastardo) y me pegó un tirón de la bolsa y echó a correr. Joder, me levanté como una flecha y eché a correr detrás del puñetero niño, que se metió entre una especie de selvilla que había entre la playa y la carretera. Corrí como nunca en mi vida (ni delante de los zipayos corrí tanto) y casi cojo al puñetero chaval. Total, que como veía que lo alcanzaba cogió la cartera y tiró la mochila por el camino. Con lo cual pude recuperar todo menos mi cartera (y no me preocupó porque lo único de valor que llevaba era la tarjeta, que anulé al momento).
Puto crío, cómo me hizo correr... Pero eso no es todo... de camino a la playa otra vez (para recoger las toallas y los libros, porque claro, las tres echamos a correr como tres taradas) nos encontramos con la policía y les contamos lo que nos había pasado. Les dijimos todo y el camping en el que estábamos. Así, al cabo de media hora me aparecen tres maderos en el camping, que a ver si podía salir un momento que tenían allí a dos niños y podían ser ellos. Pus allí estaban los muy cabroncetes.
Pero claro, entre que los putos maderos no me ayudaban nada, sólo me decía que dijera si eran ellos o no. Uno sí que era, pero no el que me había robado, y el otro no me sentía muy segura...
y claro, yo tampoco me atrevía a decir si era él, porque no sabía lo que le iban a hacer. Igual le pegan una paliza que lo dejan fino, yo que sé. Nuestra estrategia fue más la de dejar que se fueran los maderos y hablar con los críos, para que nos dijeran donde habían tirado la cartera, pero no hubo manera. Qué cabrones... Pero bueno, tuve mucha serte y comprobé que es cierto que en situaciones de de riesgo extremo, se pueden duplicar o triplicar las fuerzas e una persona (je, je).

Yendo a la policía, que como siempre, no me ayudaron en nada.


Amanecer en Puerto Viejo

Y en Puerto Viejo nos dedicamos también en cuerpo y alma a la vida nocturna. Nos encontramos allí con Dedé y los niños, pero tenían poca gana de fiesta (se les acumulaban las resacas). Y también nos enontramos a Henry y Allan, dos chicos que conocimos en la costa pacífica. Así, con ellos y con Valeria (una chica argentina) y Jaime (un personaje increíble de El Salvador) hicimos cuchipandi.
Una de las noches que estábamos en la discoteca bailando tranquilamente (aunque había mucha gente el ambite era bastante relajado y la música reggae) de repente, escucham una especie de petardazo y en un visto y no visto la gente empezó a desaparecer, encendieron las luces de la discoteca y la gente salía a empujones de allí (algunos hasta saltaban por la ventana). Yo me quedé un poco bloqueada, pero como vi que todos corría yo también corrí y en seguida vino Henry, que me agarró por un brazo y me sacó para afuera. Pero como no aparecía Ane volvimos adentro y allí estaba, tan pancha (porque en realidad no sabíamos que había pasado). Pero vimos que de la discoteca salían do polis uno con na pistola en la mano y otro con una metralleta!!!
Sabéis lo que había sido el petardazo??? Un tiro!!!Acababan de pegar un tiro a unos 6 o 7 metros de nosotras y ni nos habíamos enterado. Por eso salían tod@s corriendo!!
Después nos contaron que aquí es algo no normal, pero que sí que pasa. Sin ir más lejos, hace poco había matadoa un chico en una scoteca de esta manera. Y es que aquí hay gente que va armada.


De mañana... no teníamos tan mala cara, no?

Es increíble ver cómo reaccionamos... mientras todo el mundo salió corriendo, Ane y yo nos quedamos mirando como si nada, ya a nosotras lo último que se nos podía pasar por la cabeza es que hbían pegado un tiro...
Pero bueno, nossotras sobrevivimos (aún ahora no somos muy conscientes de la situación). Ah! y nadie resultó herid@...
Esa noche además del momento película estuvimos en un concierto reggae, soul, blues, detodounpoco de un grupo muy bueno y después en un bar de salsa en el que estaba tocando un grupo genial: salsa, merengue, cumbia... increíble como se movia la gente...

Llega el moneto anécdota: además de encontrarnos a dos chicas de Euskal Herria que también andaban de viaje, un mozo catalán que está trabajando con una ONG en San José y una moza de Eibar que vivía en Puerto Viejo, nos encontramos con el hermano de un colega de Gasteiz!!!! Sí señoras y señores, el mundo es un pañuelo y si algún día decido esconderme, no creo que lo tenga fácil.

Y ya para rematar, mirad cómo se me puso el morro en las vacaciones... no sé si del sol, de alguna infección o qué, pero me dolía que me quería morir...
(no le déis a ampliar, que dá mal rollito)

Un bico (que ya se me curó y no da asco)
agur!!!

martes, 14 de abril de 2009





Hoy, día 14 de abril, tras los últimos acontecimientos registrados en la noble villa de Vitoria, hemos decidido que ha llegado el momento de la venganza del mal de amor.
Por eso presentamos esta nueva organización violenta que reivindica el derecho a la venganza legítima generada por el sufrimiento de basardos que últimamente salen de debajo de las piedras.
Por todo ello hemos decidido alzarnos en machetes y dar a conocer a la sociedad nuestras reivindicaciones:
Punto 1.- Quien ose hacer sufrir a nuestras amigas, compañeras, hermanas o cualquiera que nos apetezca probará la venganza del machete.
Punto 2.- Ningún daño a amigas, compañeras, primas, conocidas o cualquiera que nos venga en gana quedará sin respuesta.
Punto 3.- Podremos vengarnos más de una vez si nos apetece y lo creemos conveniente.

Para terminar, queremos advertir que en estas duras circunstancias se legitima toda la irracionalidad y girolismo que nos venga en gana. Ea!

GORA MATXETEEN MENDEKUA!!
VIVA A VINGANZA DOS MATXETES!!

Un pequeno inciso nas miñas aventuras costarricenses, pero que a moitas mulleres que sufren o fatal mal de amor (ou viven baixo o sufrimento provocado por algún bastardo) lles arrancará un sorriso.
E ós meus, xa sabedes, seguide portándovos ben, se non atédevos ás fatais consecuencias...
Irati, muxu bat.

viernes, 3 de abril de 2009

Nicaragua II

Cada vez que viaxo a este país namórame máis: a súa paisaxe, a súa xente, a súa vexetación, a súa gastronomía...
Esta vez penetrei un chisco máis cara o interior e descubrín a marabillosa illa de Ometepe (no lago Cocibolca) e a cidade de León. Evidentemente non me defraudaron.
Y todo ello con la mejor compañía: sí, ya recibí mi primera visita, Ane y Leire.
Después de la emoción del encuentro, de por fin tener un nexo de unión entre mi vida real (la de Galiza y Euskal Herria) y la de aquí (que me sigue pareciendo un sueño, algo irreal), nos pusimos manos a la obra, a preparar un planing para la semana que íbamos a pasar en Nicaragua. Teníamos claro que queríamos viajar a Ometepe, una preciosa isla en el lago Cocibolca y León, ya que Ane estuvo hace 2 años en una pequeña comunidad cercana a León haciendo prácticas, así que quería volver a ver a su familia y nosotras queríamos conocerl@s a ell@s.
El viaje lo hicimos desde San José. Desde allí cogimos un bus que nos llevó hasta Nicaragua (volvimos a vivir el momento semáforo en la frontera y a Ane le salió rojo). Una vez en Nicaragua nos bajamos en una localidad que se llama Rivas y de allí nos movimos en taxi hasta San Jorge que es donde se coge el ferry hasta Ometepe.


El viaje en Ferry es espectacular, acercándonos poco a poco hacia los dos volcanes de la isla: el Concepción y el Maderas.

Y como el cielo estaba totalmente despejado (ya que en Nicaragua gozan de un mejor clima que en la zona norte de Costa Rica) pudimos disfrutar de un precioso paisaje.
Una vez en Ometepe, agarramos un taxi hacia nuestra primera parada: los alrededores del volcán Maderas, ya que al día siguiente nos íbamos a aventurar a alcanzar su cima. Pero aunque llevábamos una idea bastante clara de donde nos queríamos hospedar, una vez dentro del taxi cambiamos dos o tres veces de parecer, porque nos montamos con un taxista (muy majo, pero un puto liante) que nos enredó hasta que nos llevó a un hostal en Mérida muy bonito, pero un poco caro (caro significa 6 dólares la noche). Después descubrimos que a él le daban 10 córdobas de comisión y lo entendimos todo. Pero bueno, el viaje fue muy divertido (con reggaeton a tope) y con una parada en medio del trayecto para comprarle a una mujer muy viejita y arrugada un licor peor que el aguardiente. Pero ya sabéis, hay que probar de todo, y con fresco de mango seguro que no está tan malo.


Pero bueno, tenemos que decir que el hostal estaba muy bien, rodeado de vegetación, a orillas del lago y con un bufet libre para chuparse los dedos: pizzas vegetales, canelones de pollo, pan de centeno y frutos secos relleno de tomate y queso, cremas de frijoles y tiquisque, arroz con vegetales, ensaladas de todo tipo, picadillos...
muy rico y para todos los gustos.

Así que al llegar nos pusimos hasta las trancas de comer y contratamos a un guía para el día siguiente subir al volcán, ya que desde que unos turistas hace como unos 3 años se murieron en un accidente, prohibieron subir sin guías.
El recorrido es de 7 km hasta la cima, y es bastante duro (teniendo en cuenta el calor que hacía y las diferencias de humedad que hay a lo largo del camino). Y nosotras no superamos la prueba. Leire fue la primera en pinchar, no podía, pero tanto Ane como yo no estábamos muy seguras de que pudiésemos conseguirlo, es un trayecto duro. Pero bueno, llegamos hasta el mirador y pudimos observar unas preciosas vistas del lago y del Victoria al frente (que aún es más alto que el Maderas).
Además también observamos (y escuchamos) diferentes tipos de monos y aves.


Ese mismo día nos fuimos hacia Charco Verde, que es una zona muy rural y muy tranquila en la que hay playitas para bañarse. Es tan natural que mientras te estás bañando se acerca un caballo a beber y las gallinas se mueven a tu alrededor mientras estás tirada al sol.


A la mañana siguiente me levanté muy temprano para dar un paseo por las playas y me encontré con un espectáculo impresionante: las playas estaban llenas de mujeres lavando la ropa y niños jugando.
Había más de 30 mujeres a lo largo de todas las playas, metidas hasta la cintura en el lago y lavando la ropa sobre una especie de mesas improvisadas con una piedra encima sobre la que frotan sus ropas. Precioso.


Y me fui a caminar entre ell@s con un poco de miedo al principio (no quería molestarl@s), pero en seguida se me acercaban l@s niñ@s para que les hiciese fotos o para hacerme millones de preguntas.
Así que me senté allí con ell@s y estuvimos hablando, jugando, haciendo fotos...
Las mujeres se reían mucho y alguna me miraba como muy vergonzosa, pero todas tenían una actitud positiva, como si no les molestase que estuviese allí observándolas (que es realidad era lo que estaba haciendo). Supongo que estarán acostumbradas, porque Ometepe es una zona a la que llega mucho turismo.
La experiencia con l@s niñ@sfue genial. Son muy viv@s, muy hablador@s y precios@s. Tienen unos ojos enormes llenos de vida, que miran de una manera especial, sincera, inocente.
y no paran de hacer preguntas; de donde vienes, como te llamas, por que levas eso, para que sirve lo otro...


Yo también les hacía preguntas, y saben muchas cosas de la isla, los animales, las frutas... pero hubo alguno que ni siquiera me supo decir cuántos años tenía (calculo que unos 4).


Y como en ese momento llevaba una libreta encima estuvimos haciendo dibujos... Lo de las letras también lo llevaban regular. Algun@s se sabían las vocales, pero no tod@s. Y de las consonantes ya ni hablar y menos de escribir su nombre o leer. Eran niñ@s de entre 3 y 6 años.
Ahí os dejo algún dibujo (con explicación, porque si no no adivinaríais en la vida qué es cada cosa).

Esto es una playa y las cosas que aparecen en el margen
izquierdo son peces. Los palos que les salen a los peces
(que parecen pelos) son las espinas. ¿Por qué están por fuera?
a saber...

Este es el dibujo del más aventajado de la clase


Pequeños problemillas con el 3 y el 6

Después de relajarnos en Charco Verde nos fuimos a Moyogalpa, que es el lugar en el que se coge el ferry para volver. Allí nos fuimos a echar juerga, conocimos a unas chicas muy majas en una soda pequeñita y nos dijeron dónde podíamos ir esa noche. De camino a la discoteca de la nos hablaron ellas encontramos una taberna muy guapa. Era el bar de un albergue y estaba genial decorado, muy auténtico, con capachos de paja a modo de lámparas, mesas de madera y un peazo de negro borracho como camarero. Además entramos en él porque vimos que había un grupo de gente cantando y tocando: acordeón, guitarra, congas... (ya sabéis de quien me acordé mucho, no?).
Fiestaza.
Rúas de Moyogalpa

Y que risas con el camarero. Nos sirvió y se vino a sentar con nosotras (y a beberse nuestro ron). Era bastante simpático y estaba bastante morado. Así que dijo: venga vamos a brindar! Y en esto suelta: Viva España y viva Nicaragua!!!
Os podéis imaginar la cara que se nos quedó...
Ane hasta se atragantó. Y claro, estallamos en carcajadas, porque ya le habíamos explicado nuestras nacionalidades despues de la obligada pregunta de donde sois. Y el tío no nos habia hecho ni puñetero caso. Total, que se lo volvimos a explicar y nos metió una chapa increíble sobre lo cabrones que eran l@s español@s, que habían destrozado América Latina y que si ell@s ahora eran pobres era por culpa de Europa. Nada nuevo que no supiéramos. Pero vamos, que el tío no sabía ni a lo que estaba, que cambiaba de opinión según le diese.
Bastante personajillo.
Y allí, en el mismo bar, conocimos a un chico (no os lo váis a creer) de Arrasate (Euskal Herria).
Si, era raro que no nos encontrásemos un compadre.
Un chico muy majo que se vino con nosotras de fiesta a la discoteca.
Y en la disco, después de rechazar como unas 6 o 7 invitaciones de baile cada una, pudimos observar la rabia latina desde primera fila: pelea de chicas!!!
Horrible: gritos, arañazos tortazos y demás. Claro, que lo que empezó sendo una pelea de chicas acabó en una batalla campal. Y de repente empezaron a aparecer unos chicos desde diferentes esquinas, con unas camisetas blancas en las que llevaban escrito en la parte de atrás con un carioca: SEGURIDAD. Y esos chicos inspiraban cualquier tipo de sentimiento menos el de la seguridad, pero bueno, poco a poco lograron que se detuvieran los mamporrazos y nos fueron echando a tod@s del garito (es muy normal que haya peleas (pleitos) y cuando las hay, quitan la música y se acaba la fiesta).
Pero bueno, como estábamos con nuestra nueva amiga (y sus amigos) nos llevaron al único antro que quedaba abierto. Menudo miedito que daba. Y nosotras las únicas chelas (blancas).
Pero nos lo pasamos muy bien, bailamos rancheras, nos movimos como pudimos mientras ponían reggeaton y los dejamos a todos sorprendidos (a los hombres) cuando les invitamos a una botella de ron. No entendían por qué invitábamos si éramos las mujeres. Y les dijimos que en nuestro pais es así, que invitan los hombres y las mujeres también y que nosotras mandábamos. Y punto.
Flipaban.

Y al día siguiente, con tremenda ,después de haber dormido unas 3 horas y pico, nos fuimos hacia León. El viaje fue largo, porque desde Moyogalpa fuimos a San Jorge, de allí a una parada de bus para ir a Managua y desde Managua hasta León. Unas 6 horas de viaje.
Ah! y en el viaje conocimos a una nenita que estaba vendiendo chicles en el bus (María) que después de hacernos miles de preguntas (como por ejemplo, si teníamos marido) me dijo que mis amigas chelas eran muy guapas, pero que yo era como ella, morenita. Je, je! que ya estoy empezando a coger tono latino!!
Y las 6 horas de viaje merecen la pena, León es una ciudad con un encanto especial. En parte es parecida a Granada, aunque no hay atantos edificios coloniales, pero las callejuelas son muy parecidas y la gente también. Sólo una cosa: hay demasiado turismo. Pero es un turismo también especial, de gente muy joven que intenta pasar desapercibida (aunque no lo logran. Logramos) Y el acoso de los nicas es total, mucho más acentuado que en Costa Rica. Es imposible caminar por la calle sin que te pite un carro, una moto, que te llamen chela a grito pelado, que te silben... se ríen mucho de nosotras, pero supongo que es el precio que tenemos que pagar por invadir su espacio.



Y en la cuestión política hay bastante gente que está muy descontenta con el gobierno del frente. Piensan que no lo están haciendo muy bien, la gente se queja de subidas en los precios de los alimentos, pocas mejoras en la sanidad y la educación, aumento de la criminalidad y lo que es peor de todo: posibles trampas en las últimas elecciones.
Estuvimos con un hombre (al que Ane ya conocía) que nos contó que el día de las elecciones, cuando fue a votar con su madre, le dijeron que ella no podía votar porque ya había votado y le enseñaron la lista en la que aparecía su firma falsificada y su voto realizado. La noticia salió en la prensa y a los pocos días él recibió un mensaje anónimo al móvil (que nos enseñó) en el que le recomendaban que no se metiese en problemas y que cuidase su negocio si no quería perderlo.
Pero la gente que es fiel al frente lo sigue siendo y hacen muy poca autocrítica (que también es necesaria).
Y evidentemente, el gobierno del FSLN es mucho mejor que la derecha. Porque también hay mucha gente equivocada (o más bien manipulada) que piensa que lo que este gobierno está haciendo es romper alianzas con los EEUU y con Europa y que eso les va perjudicar mucho. Pero es un tema complicado.


Desde León nos movimos hasta la comunidad de la familia de Ane. Se llama Chacaraseca y es una comundad pequeña a la que se llega en bus desde León. Un bus amarillo destartalado, con agujeros en el suelo y a tope de gente sudando y gritando. Y no sólo eso, también hay soportar que cada 5 minutos pase el vendedor o vendedora de turno gritando: empanadillas, jugos, agua helada (que es agua fresca metida en una bolsa de plástico (...)). Y mi preferida: cosa de horno (si, se llama así)
que es un dulce.
Pero lo que más me llamó la atención es que en el viaje de Rivas a Managua se subió un hombre al bus a vender (no os lo perdáis): medicamentos. Sí, para el dolor de cabeza, de muelas, mal aliento, cansancio, mala memoria... para cada dolor tenía una cosa... Y Leire (que es médica) se echaba las manos a la cabeza, porque decía que algunas cosas eran antibióticos y no es bueno que se los tomen así, de vez en cuando, cuando les duele algo.


Volviendo a Chacaraseca, nos fascinó la familia de Ane. Hay muchos niñ@s y son muy, muy viv@s. En seguida nos cogieron cariño y no se mostraron nada vergonzos@s más que un poco al principio. También visitamos la escuela y pudimos comprobar lo mucho que aprecian a Ane (no me extraña) y las instalaciones. Tanto en Nicaragua como en Costa Rica l@s niñ@s en la escuela van con uniforme (como una manera de igualar a tod@s, para que no haya diferencias sociales). No es una idea que comparta, pero es así. Y siempre van de punta en blanco, las camisas perfecamente blancas, repeinad@s y con la cara bien lavada. Aunque una vez que llegan al cole ya tienen el uniforme hecho un cristo, porque en Chacaraseca (al igual que en las otras comunidades) los caminos son de tierra y en la época seca se convierten en verdaderas polvaredas y en la época lluviosa en barrizales.

A familia de Ane

Y a mi ya se me acabó la visita a Nicaragua, porque el miércoles tenía que trabajar, pero aunque fueron pocos días los aprovechamos bien.
Y de el viaje de vuelta es mejor que ni os hable. Fue un infierno. Sólo un dato: salí a las 4 de la mañana de León y llegué a Cuestillas pasadas las 10 de la noche.

Y mañana salgo hacia el Caribe. Visitaremos Cahuita, Limón, Puerto Viejo...
Así que hasta la vuelta.

Um beijo grande. Ondo pasa!